Hace 18 años, cuando tenía 17, tenía problemas con la asignatura de catalán. Además de ser considerado un adolescente problemático. Así que en el colegio en el que estaba interno y estudiaba decidió, a petición de mis padres, ponerme clases de refuerzo y ahí apareció Samanta (ella aún estaba cursando su carrera). Después de varias clases se convirtió en mi amiga, en mi confidente, fue el apoyo que necesitaba para aprobar la selectividad a la primera! Pero más  allá de enseñarme a escribir correctamente el catalán, Samanta me ayudó a centrarme y tomar seguridad en mí mismo. Su templanza, dulzura y simpatía, así como la actitud justa para marcarme los límites y hacerme ver las cosas de otra manera o incluso provocarme para hacerme reflexionar son los rasgos que más recuerdo. Ya en ese entonces, Samanta era mi "COACH" aunque ni la palabra existiera en España y ella sólo fuera mi profesora de catalán. Hoy tengo 35 años, soy doctor en filosofía y profesionalmente soy cineasta o un cuento cuentos moderno.
Doctor en filosofía
Acudí a las sesiones de coaching con Sam porque me la recomendó una psicóloga para la que trabajé. Tenía una falta de seguridad en mí misma y parecía que vivía "sin el control" de mi vida. No quería enfrentarme a la situación, como dicen en coaching: a salir de la zona de confort. Sam es una persona vitalista y fuerte y estas características que destaco de ella, fueron las que me hicieron sentir mejor. Depositó en mí una confianza plena, y eso me ayudó a superar mis pequeños retos. Hoy estoy mejor, aunque siempre se tiene que mejorar y trabajar en uno mismo. He ganado en más confianza y a no tener miedo de salir de mi zona de confort. No la puedo comparar con otros profesionales ya que nunca había hecho sesiones de coaching, pero puedo decir que sabe conectar con la gente, no se detiene en florituras, va "al grano" de ahí su eficacia. Y es muy cañera, cualidad que a mi me ha ido muy bien, por mi carácter. I.Vilanueva y tengo 26 años
I. Vilanueva
Empecé mi proceso de coaching porque me encontraba en un punto de mi vida en el cual necesitaba ayuda. No tenía muy claro que era el coaching, pero me lo aconsejaron y decidí probarlo, conocía a Sam y sabía que si lo iniciaba sería con ella, pensé que me iría bien seguro. P. Piqueras, 28 años.
P. Piqueras
Nuestra hija estaba en 2º de bachillerato y había suspendido varias asignaturas al final  del primer trimestre. Estaba muy desmotivada, ya daba casi por perdido el curso, y no sabía por dónde empezar para recuperar sus notas y sus ánimos. Empezamos las sesiones con Samanta a principios del segundo trimestre. A través de las sesiones que mantuvieron varias veces a la semana, Samanta supo establecer una relación de confianza y complicidad que le ayudó a recuperar su autoconfianza y la motivó a esforzarse para recuperar el curso. Poco a poco nuestra hija empezó a trabajar y entender las cosas mejor, a tener más seguridad en ella misma y empezó a aprobar asignaturas que antes, a pesar de esforzarse mucho, no aprobaba. Estos pequeños pero importantes logros le ayudaron finalmente para aprobar el bachillerato y la selectividad. Consideramos que Samanta es una excelente profesional, que tiene un trato muy especial con los adolescentes, capaz de escuchar, de motivar y de trabajar con ellos para lograr una mayor autoconfianza. Es exigente en la medida que necesita el alumno, siempre ayudándolo con cariño y retándolo para superarse a sí mismo para al final lograr sus objetivos.
Sabine, madre de Sabita
Inicié a mi hijo, un adolescente de 17 años, en el proceso de coaching ya que me informaron que era un proceso que lo podría ayudar con su inseguridad y el malestar que tenía, supongo que propio de su edad. Mi hijo me dijo un día que creía que tenía una depresión, porque no hacía nada bien, todo le salía mal, nunca tenía suerte y todo se le hacía muy difícil; le resultaba muy complicado seguir con su día a día. Sus palabras eran que estaba perdido, pero conmigo no quería hablar, no quería que yo lo ayudase.... siempre decía que yo no entendía nada. Samuel y yo vivimos solos y esto acentuaba mi sensación de fracaso. Sam, con su cercanía sincera, su vocación y su seguridad nos ha ayudado a los dos a enfrentarnos a estas situaciones, a sacar hierro a los problemas y a enfrentar nuestro día a día de una manera más tranquila y fluida. Seguimos contando con ella, de manera puntual.   ¿Qué le ha aportado a mi hijo? Le ha dado más seguridad y un punto de apoyo y confianza, manteniendo siempre el hecho de que quien tiene que esforzarse y mantener las responsabilidades, que le pertenecen, es él mismo. De esta manera, Samuel se siente mejor consigo mismo, con su trabajo (es estudiante) y con la gente que le rodeamos. Para mí, Sam se diferencia de otros profesionales porque sin serlo, es como si fuese de la familia, tiene la capacidad de hacerme sentir comprendida con su positivismo y su disponibilidad para escucharme y simplemente estar. Su firmeza como persona ayudan a entender muchas cosas que tenemos cerca y no las sabemos utilizar.
Fabiola Resina
Inicié mi proceso de coaching porque estaba perdida por diferentes problemas personales, sabía perfectamente cuales eran mis problemas, pero no sabía salir de ellos y tirar hacia delante. Estaba en un bucle de negatividad y no encontraba ninguna salida. Necesitaba a alguien que me escuchase, me entendiera sin juzgarme y me ayudase a ordenar las ideas y a orientarme en el camino a seguir. Samanta me hizo ver que lo que me pasaba no era nada extraño, me ayudó a normalizar las cosas, a poder hablarlo y a buscar soluciones dentro de mí. Me ha apoyado y me ha hecho ver que con voluntad puedo seguir adelante, cambiando hábitos y pensando en positivo. Ahora estoy mejor, tengo muy claro lo que tengo que trabajar y sé que los procesos dependen de uno mismo y que no son de un día para otro. Estoy contenta porque las cosas están cambiando dentro de mi cabeza y en consecuencia también está cambiando mi vida. Antes de ir a ver a Samanta fui a ver un psiquiatra y una psicóloga, pero no era lo que yo buscaba, yo tenía muy claro cuáles eran mis problemas y de donde venían. La diferencia con Samanta es que ellos van más a la raíz de los problemas y yo necesitaba respuestas inmediatas  que me diesen soluciones inmediatas. Samanta es una persona que, con su manera de ser, te da mucha confianza, se implica, te motiva, no te juzga y te lo hace ver todo fácil. No se recrea en los problemas como otros profesionales, sino que una vez detectados, te guía para que sepas encontrar tus propias soluciones, el trabajo siempre es de uno mismo.
G. Rey